La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) ha anunciado que la temporada de huracanes en el Atlántico para 2026 se anticipa menos activa de lo habitual, con estimaciones de entre ocho y catorce tormentas tropicales. Sin embargo, se mantiene el riesgo de que un solo huracán cause daños severos, por lo que se aconseja no disminuir las medidas de prevención.
Aunque la influencia de El Niño generalmente reduce la actividad ciclónica, los meteorólogos advierten que existen incertidumbres significativas debido a la complejidad de los patrones climáticos. De las tormentas pronosticadas, entre tres y seis podrían convertirse en huracanes, y entre uno y tres alcanzarían una intensidad considerable.
Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional, enfatizó que la posibilidad de eventos extremos persiste, incluso en temporadas de menor actividad. Graham instó a la población a revisar sus planes de preparación, dado que un ciclón puede materializarse y generar estragos, independientemente del pronóstico.
Los antecedentes no son favorables; en 2023 se registró una temporada activa a pesar de las proyecciones que indicaban lo contrario. Este fenómeno evidencia que, aunque algunos años pueden presentar menos ciclones, se debe considerar el potencial destructivo. Para 2026, la primera tormenta de la temporada llevará el nombre de Arthur.
Históricamente, El Niño puede disminuir la actividad huracanada en el Atlántico mientras la incrementa en el Pacífico. Sin embargo, existen variables como temperaturas oceánicas elevadas que pueden influir en la formación de sistemas ciclónicos, lo que hace crucial mantener medidas de prevención y preparación ante cualquier eventualidad.
Con información de univision.com

