La tendencia a la baja en nacimientos revela cambios sociales y económicos que influyen en las decisiones de maternidad en el país. La población naciente en México registró una reducción significativa durante 2024, con un total de aproximadamente 1.67 millones de nacimientos. Esta cifra representa una caída de más del 8% en comparación con el año previo, marcando el nivel más bajo desde 2020 y evidenciando una tendencia decreciente que arrastra la última década. La disminución se refleja también en las tasas de natalidad por cada mil mujeres en edad reproductiva, que se situaron en 47.7, mostrando una reducción de 4.5 puntos respecto al año anterior. El análisis por entidades federativas revela disparidades, con Chiapas, Durango y Nayarit mostrando las tasas más altas de nacimientos, mientras que en la Ciudad de México, Yucatán e Hidalgo se registraron los valores más bajos. La mayoría de los niños nacidos en este período fueron registrados antes de cumplir un año, y en cuanto a la edad materna, casi un cuarto de las madres tenían entre 20 y 24 años, seguido por quienes tenían entre 25 y 29 años. Un dato notable es que las madres menores de 15 años representaron apenas un 0.36% de los nacimientos. El descenso en las cifras de nacimientos despierta reflexiones sobre las condiciones sociales, económicas y culturales que podrían estar influyendo en la decisión de formar una familia. La tendencia también puede estar relacionada con cambios en la planificación familiar, el acceso a métodos anticonceptivos y la saturación de ciertos modelos de vida en el contexto actual. Estos datos son fundamentales para entender los desafíos demográficos y sociales que afronta México en los próximos años.
