Rogelio Fusté, residente en Monterrey desde hace 26 años, honra a sus seres queridos y a la cultura mexicana tocando música en el panteón donde rendía homenaje a su padre fallecido.
En el Panteón Dolores de Monterrey, un músico cubano capta la esencia del Día de Muertos con su talento en el saxofón, logrando crear un ambiente emotivo entre familiares y visitantes. Rogelio Fusté, radicado en esta ciudad desde hace más de dos décadas, cada 2 de noviembre interpreta melodías que atraviesan generaciones, rindiendo homenaje a su padre, quien falleció hace cuatro años. Este acto refleja la profunda conexión entre la música y las tradiciones mexicanas, que en su caso también representa un vínculo con su propia historia familiar.
Desde su llegada a México, Fusté ha quedado maravillado por la alegría y colorido que caracteriza el Día de Muertos en la cultura mexicana, una celebración que en Cuba tiene connotaciones diferentes. Para él, la música es un acto de respeto y de mantener vivas las tradiciones tanto de México como de su tierra natal, expresión que en cada año se hace evidente en sus interpretaciones en el camposanto. Además, su labor voluntaria ha sido reconocida por la comunidad, considerándose un símbolo de integración y respeto por las raíces culturales en un contexto de unión familiar y memoria.
Este acto de tocar en el Día de Muertos es también un ejemplo del papel cultural que la música desempeña en fortalecer los lazos sociales y promover el respeto por las tradiciones ancestrales, subrayando la importancia de celebrar la vida a través del arte. La historia de Fusté resalta la manera en que las expresiones artísticas trascienden fronteras, enriqueciendo el patrimonio cultural de las comunidades y simbolizando la universalidad del recuerdo y el homenaje a los seres queridos.
