La longeva ejemplar, considerada un símbolo del zoológico, falleció a los 141 años tras décadas de ser una figura emblemática para visitantes y especialistas. La tortuga de Galápagos conocida como “Gramma” falleció este 20 de noviembre en el Zoológico de San Diego, después de haber alcanzado una edad envidiable de 141 años. Reconocida por su longevidad, la ejemplar fue una de las criaturas más antiguas en cautiverio en ese zoológico, donde llegó en la primera década del siglo XX, aproximadamente entre 1928 y 1931, procedente del Zoológico del Bronx. La historia de “Gramma” abarca múltiples décadas de historia mundial, habiendo sobrevivido a dos guerras mundiales y presenciado la presidencia de 20 mandatarios estadounidenses. Su presencia en el zoológico atrajo a generaciones de visitantes, quienes apreciaban su carácter y longevidad, convirtiéndola en una figura afectuosa y célebre en la comunidad. En reconocimiento a su importancia, los cuidadores la llaman cariñosamente “la reina del Zoológico”. A sus más de ciento cuarenta años, “Gramma” enfrentaba afecciones relacionadas a su avanzada edad, las cuales se agravaron en sus últimos días, provocando que las autoridades decidieran sacrificarla de manera humanitaria. Las tortugas de Galápagos, en su hábitat natural, pueden vivir más de un siglo, llegando en algunos casos a los 175 años en condiciones controladas. La más longeva registrada fue Harriet, que vivió en Australia desde 1835 hasta 2006, ejemplificando la excepcional durabilidad de esta especie en cautiverio. La muerte de “Gramma” representa la pérdida de un símbolo viviente de resiliencia y longevidad en el mundo animal, dejando un legado que ha atravesado casi un siglo y medio.
