Romina Vera Crespo comenzó su travesía profesional con una publicación en redes sociales que la motivó a postularse a un programa de formación para conductoras de camiones. Sin experiencia previa ni vínculos familiares en el transporte, fue elegida entre 3,000 mujeres y se sumó al programa que cambiaría su vida.
A pesar de no haber manejado un camión antes, su entusiasmo la llevó a experimentar una conexión instantánea con el vehículo. Desde su primer contacto con un camión Scania, comprendió que era una pasión genuina. Con cada maniobra, su autoconfianza creció y se dio cuenta de su capacidad para sortear obstáculos en el manejo de cargas peligrosas, un sector conocido por su exigencia y profesionalización.
La oportunidad llegó cuando, tras ser recomendada, Romina inició su carrera en YPF en Tierra del Fuego, realizando trayectos complicados entre Río Grande y Ushuaia. Este trayecto, que desafía incluso a conductores experimentados, le enseñó valiosas lecciones sobre la gestión de climas adversos y la importancia de la seguridad en el transporte.
Su deseo de un nuevo comienzo la llevó a Mendoza, donde, a pesar de enfrentar el desafío del machismo en la industria, no se rindió. Tras seis meses de búsqueda y muchas negativas, logró ser contratada por la empresa Coparoni. Desde allí, Romina comenzó a transportar productos entre bodegas, consolidando su lugar en el sector del transporte.
Con información de diariouno.com.ar

