Erika María Herrera Coriand, detenida en Venezuela por el asesinato de Carolina Flores Gómez en la Ciudad de México, declaró que el crimen fue un accidente. Durante su declaración, describió el arma homicida como “un juguetito” y no pudo recordar su ubicación.
Douglas Rico, director de la Policía Científica de Caracas, informó que Herrera no supo explicar qué ocurrió con el arma, enfatizando que se refirió a ella sólo como un "juguete". A pesar de la seriedad de su situación, la detenida mantuvo una actitud firme durante la conversación.
Las autoridades comenzaron a rastrear el paradero de Erika después de recibir información sobre su ingreso a Venezuela el 28 de abril. Las investigaciones mostraron que cruzó la frontera un día después del asesinato. Se hospedó en varios lugares, incluyendo el Eurobuilding y fue finalmente localizada gracias a la colaboración con Interpol.
Rico también destacó la conducta sorprendente de Herrera, quien a sus 63 años mostró una actitud fuerte pese al horror de su crimen. Esto suma al análisis sobre la dinámica en la relación madre-hijo, especialmente en situaciones de violencia familiar.
El feminicidio de Carolina ocurrió el 15 de abril en un departamento de Polanco. La justicia mexicana sigue su curso para llevar a Erika Herrera a juicio, mientras ella permanece bajo custodia en Venezuela.
Con información de zocalo.com.mx

