Ciudad de México. – La muerte de Nemesio Oseguera, conocido como “El Mencho”, marca un hito en la lucha del Gobierno mexicano contra el crimen organizado. Este evento ha generado reacciones en el ámbito de la seguridad, dado que el cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es una de las organizaciones criminales más poderosas del país.
“El Mencho”, oriundo de Aguililla, Michoacán, tuvo un ascenso significativo en el mundo criminal desde su infancia, trabajando en el campo y posteriormente incursionando en el narcotráfico. Después de ser deportado de Estados Unidos en 1996, sus agresivas tácticas lo llevaron a convertirse en un líder temido en el tráfico de drogas, involucrándose en la violencia que caracteriza a las organizaciones delictivas.
Las autoridades estadounidenses han considerado al CJNG como la mayor amenaza criminal en la región norte. Su involucramiento en el tráfico de sustancias como fentanilo y metanfetaminas ha resultado en una recompensa de 10 millones de dólares por información que lleve a la captura de “El Mencho”. La violencia atribuido a la organización incluye ataques a autoridades, mostrando su capacidad para desafiar al estado.
Pese a matices sobre la operatividad del crimen, muchos expertos advierten que la eliminación de un líder como “El Mencho” puede desencadenar luchas de poder entre facciones rivales, elevando los índices de violencia en el país. A lo largo de los años, la estrategia de seguridad del Gobierno ha llevado a un incremento notable en los enfrentamientos, destacando la compleja realidad del combate al narcotráfico.
Con la muerte de “El Mencho”, el Gobierno de Claudia Sheinbaum busca mostrar un avance considerable en su estrategia de seguridad. Sin embargo, el legado de violencia y el desafío de su inminente vacío de poder pronostican un escenario complicado para la próxima fase de la lucha contra el narcotráfico en México.

