Un estudio revela que la mayoría de los mexicanos nacidos en pobreza no logran salir de ella, evidenciando la falta de oportunidades reales de progreso.
La desigualdad en las posibilidades de elevar el nivel de vida en México continúa siendo un desafío central. La reciente evaluación de la Encuesta Sobre Movilidad Social, realizada por destacados centros de investigación, confirma que la segunda y tercera generación en situación de pobreza enfrentan enormes obstáculos para acceder a mejores condiciones sociales. La mayoría de quienes nacen en hogares de bajos ingresos, aproximadamente el 73 por ciento, permanecen atrapados en esa condición a lo largo de su vida, pese a sus esfuerzos. Este patrón refleja fallas estructurales en el sistema, donde la desigualdad de oportunidades limita el desarrollo del potencial humano y perpetúa ciclos de pobreza. Aunque existen casos aislados de éxito que desafían la tendencia, estos representan apenas una pequeña fracción del total, alrededor del dos por ciento. La situación revela que las disparidades raciales, socioeconómicas y educativas influyen significativamente en las perspectivas de progreso, generando un panorama donde la movilidad social sigue siendo un desafío pendiente para la política pública y la sociedad en general.
