Históricos alineados con el movimiento oficial se distancian tras acusaciones de corrupción y desacuerdos internos.
El pasado mes de noviembre, la instalación del Consejo Consultivo Nacional de Morena marcó un momento importante en la estructura interna del partido en el que participó un grupo de destacados militantes vinculados a la historia obradorista. Compuesto por figuras de referencia en la izquierda académica, cultural y política, este órgano busca orientar las decisiones del partido y fortalecer sus posiciones frente a los desafíos del contexto político nacional.
Entre los integrantes del consejo se encuentran personajes cercanos a la antigua línea del movimiento y familiares de algunos líderes, evidenciando por qué la presencia de ciertos actores externos se hizo notable. Sin embargo, recientes eventos y declaraciones internas reflejan un quiebre en las relaciones entre algunos de los miembros históricos, en particular con la familia Meyer, una de las tribus fundacionales de Morena. La tensión se ha centrado en acusaciones de corrupción y en diferencias sobre la gestión de proyectos y candidaturas, implicando a figuras prominentes en la estructura del partido y en la administración pública.
Uno de los nombres que ha resonado en este escenario es el del historiador Lorenzo Meyer Cossío, cuyo apoyo polarizado en la bancada obradorista ha sido objeto de controversia. Fuentes señalaron que, tras cuestionamientos por parte de funcionarios del gobierno federal, Meyer decidió no participar en el consejo, en rechazo a las dudas que se han expresado sobre la honestidad de su hijo, Román Meyer Falcón. Este último, exsecretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, fue reemplazado en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes tras cambios en la administración.
La situación también tomó fuerza con las declaraciones del historiador Pedro Salmerón, quien calificó públicamente de “corrupto” a un funcionario cercano a la familia Meyer por obras inconclusas en el Archivo General Agrario, que presenta daños y retrasos desde hace años. Salmerón advirtió sobre posibles errores en la gestión en cargos similares a los que ocupaba Román Meyer, levantando una voz crítica en medio de las disputas internas del movimiento.
Este episodio refleja las tensiones que atraviesa Morena por la definición de liderazgos y candidaturas rumbo a los próximos procesos electorales, en un momento en que las alianzas y rupturas internas cobran mayor protagonismo. La confrontación en torno a la integridad de algunos actores evidencia las complejidades que enfrentará el partido en su consolidación política futura.
