La pérdida del registro de Morena evidencia riesgos similares a los que enfrentó el PRD, en medio de pugnas internas y escándalos recientes.
Morena, el partido hegemónico de México, enfrenta una crisis que podría poner en riesgo su existencia oficial, tras no alcanzar el 3% de la votación federal en las elecciones de 2024 y perder su registro. La situación refleja problemas internos, pugnas por el poder y escándalos que afectan su credibilidad, similares a los que llevaron a la extinción del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
El PRD nació en 1989 como una fuerza clave en la transición democrática del país, impulsado por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, tras las elecciones controvertidas de 1988. Se consolidó como una alternativa al dominio del Partido Revolucionario Institucional y logró victorias importantes, como la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Sin embargo, con el tiempo, el PRD sufrió una fragmentación interna marcada por la formación de facciones ideológicas. La más influyente fue Nueva Izquierda, conocida como ‘Los Chuchos’, liderada por Jesús Ortega y Jesús Zambrano. Otras corrientes incluyeron la Corriente Democrática Nacional de Cárdenas y Muñoz Ledo, Foro Nuevo Sol de Amalia García y Izquierda Democrática Nacional, controlada por René Bejarano.
El punto de quiebre se produjo en 2008, cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) otorgó la dirigencia a Jesús Ortega sobre Alejandro Encinas, marcando la consolidación de la facción de ‘Los Chuchos’ y la adopción de alianzas con partidos rivales históricos, como el PAN.
En 2012, Andrés Manuel López Obrador anunció su salida del PRD, motivado por su rechazo al ‘Pacto por México’, firmado por Enrique Peña Nieto. La partida del líder que llevó al PRD a ser la segunda fuerza política en 2006 dejó un vacío en su base social, especialmente en la Ciudad de México, y aceleró su declive electoral.
El ‘Pacto por México’, impulsado en 2012, fue un acuerdo que facilitó reformas estructurales contrarias a las luchas de la izquierda, borrando la identidad del PRD como partido opositor. Las alianzas en las elecciones de 2018 y 2024, en ‘Por México al Frente’ y ‘Va por México’, respectivamente, consolidaron una orientación más pragmática, alejada de sus principios fundacionales. Esto contribuyó a que en 2024 el partido no alcanzara el 3% de la votación federal, perdiendo oficialmente su registro.
Hoy, Morena mantiene su liderazgo electoral, pero enfrenta amenazas similares a las que sufrió el PRD. La ausencia de Andrés Manuel López Obrador, disputas internas y escándalos por lujos y viajes de figuras prominentes han generado inquietud sobre su estabilidad futura. La advertencia del senador Ricardo Monreal, quien alertó sobre el riesgo de repetir errores que llevaron a la desaparición del PRD, refleja la preocupación en el entorno del partido oficial.
El paralelismo con el PRD radica en la pérdida de identidad y valores fundamentales, como la austeridad y la cercanía con la base social. La existencia de grupos internos y la presencia de figuras polémicas evidencian un reacomodo que podría erosionar la cohesión de Morena en el largo plazo.
