El país registra más de 6,200 ataques en un año, consolidándose como uno de los sitios más peligrosos, solo superado por Palestina en la región.
En 2025, México se posiciona como el segundo país más violento del mundo en términos de ataques dirigidos contra civiles, con un informe que indica 6,263 agresiones en un período de once meses. Este número representa el 77.6% de un total de 8,070 eventos violentos en ese mismo lapso, evidenciando un foco mayor en afectar a la población civil que en confrontaciones con fuerzas militares o gubernamentales. La violencia en México está fuertemente vinculada a actividades delictivas, en particular por el poder de los cárteles de la droga y otros grupos armados no estatales, lo que sitúa al país en una posición de alta fragmentación armada, solo superado por Myanmar e India.
Internacionalmente, México se encuentra en una dinámica de incremento en la peligrosidad, compartiendo escenario con territorios en conflicto como Palestina y Siria. Mientras Palestina mantiene una alta tasa de agresiones, con más de la mitad de sus eventos violentos dirigidos contra civiles, el nivel de violencia en México refleja una tendencia preocupante: un aumento en la vulnerabilidad de las poblaciones civiles ante la presencia de organizaciones criminales. No solo en México, sino también en otros países latinoamericanos, los niveles de violencia política y criminal se han intensificado, con Haití y Ecuador registrando incrementos en mortalidad y ataques contra la población en los últimos meses. Estas tendencias confirman la complejidad de la crisis en la región, que combina amenazas del crimen organizado con fenómenos políticos y sociales que amplifican la inseguridad ciudadana.
Este contexto subraya la importancia de comprender las raíces de la violencia en México y su impacto en la estabilidad social, así como la necesidad de acciones efectivas para reducir la criminalidad y proteger a las comunidades civiles en un escenario global cada vez más adverso.
