La reforma busca disminuir las horas de trabajo oficiales para mejorar la calidad de vida, mientras flexibiliza las horas extraordinarias, con un proceso gradual y regulación para garantizar derechos laborales.
Una nueva iniciativa en México propone reducir la jornada laboral oficial a 40 horas semanales mediante un proceso de transición gradual, iniciando en 2027 con 46 horas y llegando a la meta en 2030. La reforma tiene como objetivo principal mejorar el equilibrio entre la vida personal, familiar y laboral de aproximadamente 13.4 millones de trabajadores en el país, además de promover su salud y seguridad. La propuesta también contempla la introducción de un registro electrónico obligatorio para los centros de trabajo, que asegure el cumplimiento de las nuevas normativas. Sin embargo, a la par que disminuyen las horas laborales regulares, la iniciativa aumenta las posibilidades de realizar horas extras, permitiendo hasta 12 horas adicionales a la semana por voluntad del trabajador y pagando en algunos casos hasta el triple del salario habitual. Este cambio busca ofrecer mayor flexibilidad laboral, siempre que se respeten los límites y condiciones establecidos, y prohíbe el trabajo extraordinario en menores de edad. Este proceso requiere aprobación legislativa y preparación de las empresas para ajustar sus registros y condiciones laborales. La entrada en vigor se estima para mayo de 2026, con la primera reducción oficial de horas en enero de 2027, sin que ello afecte los salarios ni las prestaciones de los trabajadores. La discusión en el Congreso determinará si estos cambios se implementan en el futuro cercano, en busca de un marco laboral más flexible y equitativo.
