El gobierno de Claudia Sheinbaum implementará una regulación estricta para mejorar la seguridad en la agricultura y reducir riesgos para productores y consumidores. El gobierno de México ha anunciado la próxima publicación de un decreto que prohibirá la utilización, importación y comercialización de 35 moléculas de plaguicidas consideradas altamente peligrosas para la salud pública y el medio ambiente. La medida, que entrará en vigor en los primeros días de septiembre, busca fortalecer la regulación en el sector agrícola del país, alineándose con estándares internacionales. Desde 1991, México había limitado el uso de ciertos plaguicidas, pero esta es la primera vez que se establece una prohibición tan extensa en un solo decreto. Entre las sustancias que dejarán de usarse figuran productos como el aldicarb, empleado en cítricos y caña de azúcar; el carbofurán, utilizado en cultivos como café y aguacate; y el histórico DDT, que ya no se emplea en la mayor parte del mundo debido a su impacto ambiental. Esta política forma parte de una estrategia integral para promover una agricultura más sustentable y segura, que proteja a productores, jornaleros y consumidores. La iniciativa refleja un compromiso gubernamental de reducir la exposición a químicos nocivos y avanzar hacia prácticas agrícolas responsables. Históricamente, México ha dado pasos importantes en la regulación de plaguicidas, con acciones puntuales en los años noventa, pero la prohibición de estos treinta y cinco componentes representa un avance significativo en la protección ambiental y la salud pública del país. El marco regulatorio reforzado también busca prevenir riesgos asociados a un uso inadecuado de estos productos, que en algunos casos pueden causar efectos crónicos en la población. La regulación garantizará controles más rigurosos y favorecerá la adopción de soluciones agroecológicas y sostenibles a largo plazo.
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