La presidenta Sheinbaum aclara que no hay un acuerdo bilateral con Estados Unidos en la operación contra cárteles de drogas, mientras la tensión diplomática crece. En un reciente pronunciamiento, la administración mexicana confirmó que no existe ningún acuerdo formal con la Agencia de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) relacionado con la iniciativa llamada Proyecto Portero, diseñada para fortalecer la cooperación en la lucha contra los cárteles de droga. La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que, aunque Estados Unidos ha señalado un acuerdo, el gobierno mexicano no reconoce ninguna operación conjunta en marcha y solo mantiene comunicación con agencias estadounidenses en el marco de las reglas constitucionales del país. Este rechazo ocurre en medio de un contexto internacional marcado por tensiones históricas en la colaboración antinarcóticos. A lo largo de las décadas, relaciones entre México y Estados Unidos han sufrido episodios de desencuentros, como el caso del secuestro y asesinato del agente Enrique Camarena en los años 80 o la operación Rápido y Furioso, que evidenciaron los límites de la cooperación en seguridad. Actualmente, México insiste en mantener su soberanía, rechazando supuestos acuerdos que no hayan sido formalizados y consultados con las autoridades nacionales. A nivel estratégico, México trabaja en un acuerdo de seguridad que lleva meses en proceso de negociación, enfocado en principios de confianza mutua, respeto territorial y coordinación, sin que ello signifique subordinación ni operaciones conjuntas sin la autorización del gobierno mexicano. La tensión se refleja también en recientes disputas diplomáticas relacionadas con la presencia y actuación de agentes extranjeros en territorio mexicano, tras las polémicas a raíz de casos como el de Cienfuegos y las restricciones a la participación de la DEA en el país. Este escenario subraya la importancia de que las relaciones internacionales en seguridad sean transparentes y respetuosas de la
Temas:
