El país establece metas de reducción de emisiones sin precedentes y amplía su estrategia de adaptación frente a desafíos globales del cambio climático. México se prepara para participar en la Cumbre de Cambio Climático COP30 en Brasil con una estrategia de mitigación y adaptación renovada y más exigente que nunca. La nación ha establecido por primera vez metas absolutas de reducción de emisiones, comprometiéndose a disminuir sus niveles a un rango entre 332 y 363 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente en un escenario de cooperación internacional, o entre 364 y 404 millones en un escenario sin esas políticas, todo ello proyectado para 2035. Estos compromisos representan una reducción significativa del 30% al 43% respecto a las emisiones actuales, que rondan las 583 millones de toneladas, según datos recientes. En el ámbito de adaptación, la estrategia incluye seis ejes prioritarios, como la protección de la biodiversidad, la gestión eficiente del agua y la atención a las poblaciones afectadas por eventos extremos. También se incorpora por primera vez una dimensión dedicada a "pérdidas y daños", que busca establecer mecanismos de ayuda humanitaria, seguros y transferencias de riesgo para abordar los impactos inevitables del cambio climático en las comunidades mexicanas. Expertos señalan que, pese a estos esfuerzos, las políticas actuales aún no logran alinear la trayectoria de emisiones de México con la meta de limitar el calentamiento global a 1.5 grados Celsius, por lo que se consideran pasos importantes pero insuficientes para alcanzar ese objetivo. Este incremento en las metas refleja el compromiso de México por fortalecer su liderazgo en políticas climáticas, en un escenario internacional donde la urgencia de actuar se nota cada vez más evidente. La participación en la COP30 será crucial para definir futuras acciones globales y nacionales frente a la crisis climática.
