Nuevas reglas ambientales establecen requisitos más estrictos para vehículos usados, mejorando la calidad del aire y alineándose con estándares internacionales.
A partir de hoy, México implementa un nuevo acuerdo para regular la importación de vehículos comerciales usados con motores diésel, con el fin de reducir emisiones contaminantes y promover una flota más moderna. La normativa establece que solo podrán ingresar vehículos cuyo motor tenga una antigüedad máxima de diez años al momento de su importación, garantizando que cumplan con los estándares de control de emisiones más recientes. Además, los importadores deben declarar bajo protesta de decir verdad que los motores no han sido modificados, permitiendo inspecciones adicionales por las autoridades ambientales y aduaneras para verificar el cumplimiento.
Este cambio responde a la necesidad de eliminar unidades obsoletas que, fabricadas antes de 2015, no cumplían con las normativas internacionales más rigurosas en materia de emisiones. La regulación abarca vehículos pesados con un peso bruto superior a 3,857 kg, incluyendo camiones de carga, autobuses y unidades de transporte de mercancías, y se enmarca en la Norma Oficial Mexicana OM-044-SEMARNAT-2017, que establece límites más estrictos para las partículas finas y óxidos de nitrógeno. Con esta medida, el país busca reducir la contaminación atmosférica provocada por el transporte pesado, mejorar la salud pública y cumplir con compromisos internacionales en materia de medio ambiente, sin afectar los acuerdos comerciales realizados con Estados Unidos y Canadá.
Este paso legal también responde a una estrategia de modernización del transporte, fomentando vehículos con tecnologías más limpias alineadas a estándares como EPA 2010 y EURO VI. La actualización refleja un compromiso de México por proteger su entorno y garantizar una movilidad más sustentable en el largo plazo, evitando que unidades altamente contaminantes ingresen al territorio y reforzando su liderazgo en políticas ambientales en la región.
