A pesar de aumentos en la producción, México sigue importando casi 200 mil barriles diarios de diésel; el combustible enviado a Cuba sería de baja calidad.
México continúa siendo un país dependiente de las importaciones de diésel para cubrir su demanda interna, con cerca de 200 mil barriles diarios procedentes de Estados Unidos, según datos de Petróleos Mexicanos (Pemex). Aunque en los últimos años la producción nacional alcanzó niveles similares a los de 2016 gracias a la refinería Olmeca y a inversiones en el sistema de refino, la disponibilidad de diésel en el país no es suficiente para excedente que pueda enviarse a países aliados como Cuba.
El sector energético advierte que gran parte del diésel producido en México no cumple con los estándares internacionales de calidad establecidos en la Norma Oficial Mexicana NOM-016, lo que limita su distribución y uso en el territorio nacional. Se estima que aproximadamente sólo el 35% del diésel en el país proviene de Pemex, mientras que el resto es importado, principalmente de Estados Unidos. Además, hay indicios de que el diésel enviado a Cuba sería de menor calidad, utilizado principalmente en la generación de energía eléctrica y no para consumo en transporte.
A pesar de afirmaciones oficiales de que México tiene un excedente de diésel destinado a exportación, las cifras oficiales indican que la dependencia de importaciones supera el 50%. Pemex no ha divulgado cifras específicas sobre la cantidad de combustible enviado a Cuba, lo que genera incertidumbre sobre la naturaleza y la cantidad de estos envíos.
El incremento en la producción nacional ha sido posible por las inversiones en rehabilitación y modernización de las refinerías mexicanas, especialmente en Dos Bocas, aunque todavía enfrentan desafíos relacionados con la calidad del crudo, que en su mayoría es pesado y con altos niveles de azufre. La Norma NOM-016 establece que el diésel comercial debería tener un contenido máximo de azufre de 15 mg/kg, pero las refinerías mexicanas aún luchan por cumplir con este requerimiento debido a la calidad del petróleo crudo.
Este contexto revela la complejidad del sector energético mexicano, donde los esfuerzos por aumentar la producción no han sido suficientes para reducir la dependencia de importaciones y mejorar la calidad del combustible nacional. La situación tiene implicaciones importantes tanto para la seguridad energética como para la economía del país.
