Un análisis revela que, con la velocidad actual, la reducción total de la pobreza tomará más de medio siglo y requiere nuevas estrategias para acelerar el progreso. La lucha contra la pobreza en México enfrenta obstáculos significativos, ya que las cifras recientes indican que, si la tendencia actual se mantiene, eliminarla por completo sería posible solo hacia mediados del siglo XXI. La medición de la pobreza ha sido clave para entender la magnitud del problema, pero el avance no ha sido uniforme ni suficiente para cumplir con los objetivos de la Agenda 2030. Aunque en algunos aspectos ha habido mejoras, diversas condiciones sociales y económicas obstaculizan una reducción significativa en diferentes estados y grupos poblacionales, como indígenas y jóvenes. Este panorama evidencia que la pobreza no se puede reducir simplemente con políticas tradicionales o incrementos en transferencias sociales; también requiere cambios estructurales que aseguren acceso universal a salud, educación, empleo digno y vivienda adecuada. La reciente publicación de un informe especializado señala diez rutas estratégicas para acelerar la disminución de la pobreza, incluyendo acciones específicas que respondan a la realidad actual, como fortalecer programas sociales focalizados y potenciar oportunidades económicas para los sectores más vulnerables. Solo a través de una estrategia integral y sostenida será posible avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa. A nivel global, el compromiso de erradicar la pobreza implica no solo cifras, sino la transformación de las condiciones de vida de millones de personas, lo cual aún está lejos de alcanzarse en México, pero con esfuerzos coordinados, se puede reducir significativamente el plazo para lograrlo.
