La política exterior de México ante un nuevo orden mundial podría definir su futuro económico.
El primer ministro Mark Carney advierte sobre el nuevo desorden mundial y la necesidad de que México diversifique sus relaciones internacionales. En un contexto donde la polarización y las concesiones a Estados Unidos predominan, la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta críticas por su enfoque económico.
El país necesita fortalecer su posición para tener mayor margen de maniobra, sin embargo, ha optado por priorizar el control político sobre el desarrollo. Con un panorama incierto, el reto es claro: evitar que México se convierta en víctima de las dinámicas globales. La falta de inversión adecuada y la dependencia energética son problemas que requieren atención inmediata.

