Ciudad de México. – La tensa relación entre México, Estados Unidos y Venezuela ha quedado de manifiesto en diversas ocasiones, particularmente en torno a la figura de Nicolás Maduro y las acusaciones de narcotráfico en su contra. Desde marzo de 2021, Estados Unidos ofreció una recompensa millonaria por información que condujera a la captura de Maduro, a quien el Departamento de Justicia acusa formalmente de narcoterrorismo.
En septiembre de 2021, México, bajo la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, invitó a Maduro a participar en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Su llegada a la Ciudad de México se mantuvo en secreto hasta el último momento, marcando la primera salida del país de Maduro desde las acusaciones estadounidenses. Fue recibido por el entonces canciller Marcelo Ebrard y se reunió con López Obrador en Palacio Nacional, proponiendo a México como sede permanente de la Secretaría General de la CELAC.
La presencia de Maduro, junto con la del líder cubano Miguel Díaz-Canel, generó el repudio de los presidentes de Uruguay y Paraguay. Senadores estadounidenses, como Marco Rubio y Rick Scott, criticaron la decisión de López Obrador en una carta, instando a la detención y extradición de Maduro, a quien calificaron de “narcodictador” y “criminal”.
Las interacciones entre López Obrador y Maduro continuaron, incluyendo invitaciones previas a la toma de posesión de AMLO y encuentros posteriores, como el de octubre de 2023 en Palenque durante un encuentro sobre migración. Maduro expresó su apoyo a López Obrador en diversas ocasiones, agradeciendo su postura ante la política de Washington y defendiendo al mandatario mexicano ante controversias.
La reciente detención de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por parte de Donald Trump, anunciada en la madrugada del sábado, provocó una rápida reacción del gobierno de Claudia Sheinbaum. La Secretaría de Relaciones Exteriores emitió un llamado al respeto del derecho internacional y a cesar cualquier agresión contra Venezuela, a pesar de la presión estadounidense para obtener un pronunciamiento de apoyo a la intervención.
La situación se complica ante las amenazas de Donald Trump respecto a la relación bilateral y el T-MEC, así como la percepción de Estados Unidos sobre la influencia de los cárteles en México y los vínculos políticos de la administración Sheinbaum. El rol de México como punto estratégico en el trasiego de drogas, mencionado en acusaciones contra Maduro, añade una capa adicional de complejidad a la relación con Estados Unidos, un hilo que, según se sugiere, continuará siendo investigado.
