La tendencia refleja beneficios limitados para trabajadores y una mayor participación laboral en la vejez, ante el envejecimiento demográfico y desafíos financieros.
México es uno de los pocos países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) donde los trabajadores suelen retirarse después de la edad establecida para la jubilación. Datos recientes indican que las mujeres inician su retiro aproximadamente 0.6 años después de los 65 años oficiales, mientras que los hombres lo hacen casi dos años más tarde. Esta tendencia se atribuye principalmente a las limitadas prestaciones de pensión, que obligan a muchos adultos mayores a continuar laborando para complementar sus ingresos. La participación laboral de personas de 65 a 69 años en el país supera la media de la organización, alcanzando un 36%, lo que muestra que en México el trabajo en edades avanzadas es más común en comparación con otros países. La edad de retiro en México, oficialmente a los 65 años bajo el Seguro Social, debería revisarse considerando el incremento en la esperanza de vida, ya que mantener la suspensión actual podría poner en riesgo la sustentabilidad del sistema de pensiones. En los últimos años, cambios en la política han resultado en una reducción de esta edad, lo que genera debate sobre la necesidad de ajustarla para garantizar la estabilidad financiera y el bienestar social a largo plazo. Actualmente, el gasto en pensiones representa cerca del 6% del Producto Interno Bruto (PIB), destinando alrededor de un cuarto del presupuesto nacional, y se estima que esta cifra seguirá creciendo con el envejecimiento poblacional. La definición de una edad de jubilación adecuada es crucial para equilibrar los derechos laborales con la sostenibilidad económica del sistema de seguridad social mexicano.
