El Producto Interno Bruto del país registró una caída trimestral de 0.3%, marcando un aumento en la alerta económica y el primer semáforo rojo en más de cuatro años.
En un aumento en la percepción de riesgo económico, el semáforo que mide la salud de la economía mexicana se posicionó en rojo por primera vez desde el primer trimestre de 2021. Este indicador refleja una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) durante el tercer trimestre del año, con una disminución del 0.3% tanto en comparación con el trimestre anterior como respecto al mismo periodo del año anterior. Cabe destacar que el semáforo de México, que categoriza la situación económica en rangos de verde, amarillo, naranja y rojo según el porcentaje de crecimiento, ha pasado de una condición de naranja a roja, evidenciando un periodo de recesión.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) también muestra que en general las actividades relacionadas con la producción primaria y secundaria cayeron un 2.9% a nivel anual, mientras que el sector terciario, que incluye servicios, tuvo un incremento modesto del 0.9%. Estas cifras aún son estimaciones preliminares, pero señalan una marcada ralentización económica en el país. La tendencia refleja los desafíos que enfrenta México ante un entorno económico global volátil y la incertidumbre interna.
Este cambio en el semáforo económico subraya la necesidad de analizar con mayor profundidad las políticas y medidas que podrían evitar una crisis más profunda, además de evaluar cómo afectan estos indicadores a diversas comunidades y sectores productivos. En un contexto donde la economía global también presenta signos de desaceleración, la recuperación será un reto que requiere de estrategias sólidas y acciones coordinadas para estabilizar el crecimiento.
