La migración en México ha cambiado, ahora el país es visto como lugar de residencia permanente por la mayoría de quienes lo atraviesan, ante la reducción de expectativas de llegar a Estados Unidos.
En los últimos meses, México ha experimentado una transformación significativa en su perfil migratorio, posicionándose cada vez más como destino final en lugar de una nación de paso. Un análisis reciente revela que casi la totalidad de las personas migrantes que residen en el país han establecido su estadía por más de seis meses, marcando un aumento drástico respecto a años anteriores. Además, el interés en llegar a Estados Unidos ha caído considerablemente, evidenciando un cambio en las aspiraciones de la población migrante. Factores políticos, como el cierre de la frontera norte y el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, han obligado a muchos a permanecer en territorio mexicano, ajustando sus metas y planes de vida. La demanda laboral en regiones como Monterrey y Saltillo impulsa esta tendencia, con una creciente incorporación de migrantes en sectores industriales y comerciales. Sin embargo, aún persisten desafíos en cuanto a regularización y acceso a documentación, además de un potencial humano con alto nivel educativo que no recibe suficiente apoyo para integrarse plenamente. Expertos advierten que aprovechar el capital migrante puede fortalecer la economía nacional, si se establecen políticas inclusivas que reconozcan su contribución y derechos.
