La participación ciudadana y las libertades civiles en México han registrado una caída significativa, evidenciando un proceso de debilitamiento democrático en el país. En los últimos años, México ha experimentado una marcada disminución en la confianza y participación en su sistema democrático, reflejando un proceso de erosión institucional y social. Según el Índice de Desarrollo Democrático de México (IDD-MEX) 2024, elaborado por varias instituciones académicas y públicas, la participación social y política ha sufrido una caída significativa, afectando no solo los procesos electorales tradicionales, sino también otras formas de involucramiento ciudadano como el ejercicio de derechos políticos y la expresión civil. Este declive se atribuye a una creciente desconfianza en las instituciones, confrontación política y un desinterés que limita la movilización social. La disminución en el acceso a servicios básicos, la inequidad social y la percepción de que los canales para influir en las decisiones públicas son insuficientes, profundizan el debilitamiento del tejido democrático. Ante este escenario, expertos llaman a fortalecer las instituciones y promover políticas públicas que fomenten una participación más inclusiva y equitativa, con miras a consolidar una democracia más robusta y representativa en México.
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