La falta de recursos y equipamiento adecuado limita la capacidad policial frente a la violencia y armas de alto calibre en varias regiones del país.
La seguridad en muchas comunidades mexicanas continúa enfrentando desafíos significativos debido a la insuficiencia de recursos, personal y equipamiento en las corporaciones policiales. La presencia de armas de alto calibre, como fusiles Barrett y ametralladoras cuerno de chivo, evidencia la peligrosidad de la confrontación con organizaciones criminales que poseen armamento que supera el nivel de protección de las fuerzas del orden. La carencia de blindajes adecuados impide que los policías hagan frente a armas tan potentes, generando vulnerabilidad tanto en operativos como en su protección personal.
Este problema se ve agravado por la disminución de fondos federales destinados a la seguridad local. Entre 2014 y 2026, los apoyos económicos a los gobiernos municipales y estatales han decrecido en aproximadamente 88%, lo cual reduce la posibilidad de fortalecer a las fuerzas policiales y mejorar su equipamiento. La limitación presupuestal obliga a muchos agentes a contribuir con recursos propios para adquirir uniformes, chalecos o incluso gasolina, afectando la eficacia de las acciones policiales contra el crimen.
En el contexto internacional, las autoridades estadounidenses trabajan en colaboración con México para combatier el tráfico ilegal de armas, detectando que muchas de estas armas, incluyendo fusiles de alta potencia, ingresan desde Estados Unidos y alimentan la violencia en varias regiones mexicanas. La situación refleja la profunda crisis en seguridad pública, donde la falta de inversión y recursos limita la capacidad del Estado para contener el avance de organizaciones criminales armadas y peligrosas.
