El Congresista
Nacional

Medición de pobreza en México: retos y avances

La medición de la pobreza en México enfrenta desafíos en la precisión y comparabilidad, pese a avances en los ingresos y el acceso a servicios sociales.

Por Redacción3 min de lectura
Compartir
Compartir esta nota

Análisis de los datos recientes y los desafíos en la evaluación multidimensional de la pobreza

Los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) ofrecen datos alentadores sobre la situación económica en México. Uno de los hallazgos más destacados es que el ingreso promedio de los hogares experimentó un aumento del 10.6% entre 2022 y 2024, principalmente impulsado por la generación de empleo y mejores condiciones laborales. Este incremento refleja una tendencia positiva en la economía familiar, aunque aún se requiere analizar en qué medida beneficia a todos los estratos sociales.

Fernanda García, directora de Sociedad en el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señala que los hogares con menores ingresos también vieron un aumento significativo, del poco más del 36%. Ella considera que este panorama es favorable, pues muestra un crecimiento general en los ingresos, pero resalta que la diferencia en el incremento entre estos grupos puede indicar avances en la redistribución de recursos. La percepción es que, en términos generales, la economía familiar está en proceso de recuperación, aunque todavía existen desafíos por afrontar.

Al replicar la metodología del desaparecido Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), algunos economistas sugieren que la pobreza en México podría haber disminuido durante el actual sexenio. Estiman que alrededor de 9.9 millones de mexicanos habrían salido de esa condición, basándose en estas cifras y en las tendencias observadas. Sin embargo, la especialista recuerda que la medición de la pobreza es un proceso complejo, ya que no solo se basa en el ingreso, sino que también contempla otros aspectos relacionados con las carencias sociales.

Rodolfo de la Torre, director de Movilidad Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), destaca que algunos datos de la ENIGH llaman la atención y merecen un análisis profundo. Uno de estos es que, según los resultados, el ingreso de los hogares creció tres veces más que el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita. Esta discrepancia genera cuestionamientos sobre cómo puede ser posible que los ingresos familiares aumenten a un ritmo tan acelerado sin que la economía general lo refleje en una escala similar. De la Torre advierte que este fenómeno requiere un estudio detallado para comprender la dinámica subyacente.

En materia de salud, también se han realizado modificaciones en las preguntas del cuestionario del Inegi. Anteriormente, las encuestas preguntaban si las personas tenían acceso o no a los servicios médicos públicos, pero en la edición más reciente se incluyó una pregunta específica sobre la afiliación, solicitando que se enlistaran las instituciones de salud a las que estaban vinculadas. Aunque los cambios parecen menores, existe la preocupación de que puedan influir en las respuestas y, por ende, en los resultados obtenidos. La incertidumbre radica en qué medida estas modificaciones afectarán la comparabilidad con mediciones pasadas.

Fernanda García señala que será fundamental analizar la razón por la cual el Inegi decidió modificar la forma de preguntar sobre el acceso a la salud. Además, es importante determinar si los nuevos datos podrán compararse con los anteriores, para seguir evaluando las tendencias en este indicador. La inclusión del seguro privado en la misma pregunta añade otra capa de análisis, ya que será necesario entender cómo se segmentan estos datos en los resultados finales.

El acceso a la salud es uno de los indicadores que más preocupaciones generaron en 2022, año en el cual se registró un aumento significativo en la población sin cobertura médica. En ese año, 30.3 millones de habitantes quedaron fuera del sistema, situación que fue motivo de cuestionamiento, especialmente por las reformas iniciadas por el gobierno en ese sector. Estas reformas, que enfrentaron varias dificultades y desaciertos, contribuyeron a que la población en situación de pobreza extrema aumentara ligeramente, lo que evidenció la necesidad de fortalecer el sistema de salud público y garantizar el acceso universal.

La medición de la pobreza en México enfrenta aún retos importantes, especialmente en la dimensión multidimensional en la que se consideran aspectos sociales, económicos y de acceso a servicios básicos. La información más reciente sugiere avances en algunos frentes, pero también pone de manifiesto áreas en las que los esfuerzos deben continuar. La precisión y la comparabilidad de las mediciones serán clave para tener un panorama completo y tomar decisiones informadas que contribuyan a reducir las desigualdades y mejorar la calidad de vida de todos los mexicanos.

¿Te gustó esta nota?
Compartir esta nota