Un estudio reciente analiza la calidad y la veracidad de las etiquetas de diferentes productos con denominación de origen manchego, identificando irregularidades y cumplimiento normativo. Recientemente, un análisis exhaustivo de productos comercializados como queso manchego y sus variantes ha revelado un panorama diverso en cuanto a calidad, etiquetado y cumplimiento de normativas oficiales. La evaluación incluyó quesos que se declaran como auténticos manchegos, así como productos procesados y con denominaciones similares que generan confusión en los consumidores. Dentro del estudio se identificaron varias marcas que incumplen las regulaciones mexicanas, en particular la Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010, al ofrecer productos que utilizan términos como “manchego” o “tipo manchego” en contextos que no corresponden a quesos naturales hechos con leche láctea. Entre estas se encuentran productos que, pese a su nombre, son quesos procesados o fundidos, como algunos de las marcas conocidas por sus productos en rebanadas o en formatos fundidos, que pueden inducir a error sobre su composición real. Por otra parte, diversas etiquetas presentaron problemas relacionados con la información obligatoria, como la ausencia del domicilio del fabricante, datos de conservación y lote, o declaraciones de contenido de grasa que no corresponden con los resultados en laboratorios. Estas irregularidades podrían derivar en sanciones y acciones regulatorias para los responsables. Por otra parte, algunos productos analizados cumplen con los requisitos de contenido y etiquetado establecidos por la normativa vigente. Entre estos se encuentran marcas que ofrecen quesos con ingredientes y valores nutrimentales acordes, y cuyos empaques presentan información completa y correcta, asegurando mayor transparencia hacia los consumidores. Este análisis resalta la importancia de verificar cuidadosamente las etiquetas y denominaciones de los quesos que se adquieren en el mercado. La diferencia
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