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La manzana importada domina México y pone en riesgo a productores locales

Descubre cómo la avalancha de manzanas importadas está afectando a los agricultores mexicanos y qué medidas podrían revertir esta tendencia.

Por Redacción2 min de lectura
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El incremento del 95% en importaciones de manzana en una década ha saturado el mercado mexicano, afectando la producción nacional y generando incertidumbre económica para los agricultores.

Ciudad de México. La creciente llegada de manzanas desde Estados Unidos ha transformado el mercado mexicano en una realidad que preocupa a los productores nacionales. En los últimos diez años, las importaciones de este fruto aumentaron un 95%, alcanzando más de 300 mil toneladas al cierre de 2014, lo que ha generado una saturación que perjudica a los agricultores mexicanos.

Este fenómeno ha provocado una caída en los precios internos, especialmente durante las temporadas de cosecha, cuando la oferta de manzana nacional no puede competir con los grandes volúmenes importados. Aunque la producción en estados como Chihuahua, el principal productor, alcanza las 440 mil toneladas en un ciclo, la demanda local requiere aproximadamente 900 mil toneladas, por lo que la diferencia se cubre con importaciones desde Estados Unidos y Chile.

El impacto económico se refleja en los precios que reciben los productores mexicanos, quienes en años recientes han visto subir sus pagos de 1.80 a entre 5 y 11 pesos por kilo, dependiendo de la calidad. Sin embargo, las dificultades persisten, pues la competencia desleal y los precios dumping siguen siendo un problema, a pesar de la interposición de una demanda ante la Organización Mundial de Comercio.

Históricamente, la producción nacional de manzana ha promediado 700 mil toneladas anuales con un valor superior a los 3 mil millones de pesos, pero para cubrir totalmente la demanda local, se necesita casi el doble. La clave para revertir esta tendencia radica en fortalecer la producción nacional y regular las importaciones que hoy dominan el mercado.

Este escenario no solo afecta la economía de los agricultores, sino que también pone en juego la sustentabilidad del sector agrícola mexicano, que lucha por mantener su lugar frente a un mercado cada vez más saturado por productos importados. La situación revela la urgencia de políticas que protejan a los productores nacionales y fomenten una competencia justa.

Además, el caso de la manzana refleja un patrón más amplio de dependencia alimentaria y comercial que México debe abordar para garantizar su seguridad alimentaria y desarrollo agrícola a largo plazo.

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