La contracción en sectores clave refleja una desaceleración económica en la industria manufacturera del país, pese al aumento en remuneraciones.
El sector manufacturero de México experimentó en agosto una reducción significativa en sus principales indicadores, evidenciando una desaceleración en la actividad económica del país. La disminución en la producción física fue del 1.5% en comparación con el mismo mes del año anterior, acompañada de una caída del 0.3% respecto a julio. Este comportamiento refleja una menor demanda interna y ajustes en industrias clave como la automotriz y textil, que enfrentan retos de dinamismo.
El empleo en manufactura también sufrió una reducción, con una baja del 2.7% respecto a agosto del año pasado. La contracción fue más fuerte entre obreros y técnicos, con una caída del 3.2%, mientras que los empleados administrativos vieron una reducción del 1.4%. También destacó la disminución de personal contratado por honorarios o a través de distintas formas de contratación, que retrocedió un 9.4%. Pese a ello, las remuneraciones aumentaron un 4.5% en el mismo periodo, impulsadas por mayores prestaciones y salarios del personal técnico, además de un incremento en las utilidades.
El desempeño sectorial fue dispar, con industrias metálicas básicas creciendo un 2.8%, mientras que sectores como la fabricación de prendas de vestir y transporte mostraron las caídas más pronunciadas, del 9.8% y 8.2%, respectivamente. Otros rubros afectados incluyeron la industria de la madera, insumos textiles y plásticos, mostrando un entorno complejo para la manufactura nacional, que requiere mecanismos para retomar su crecimiento.
Este escenario de menor actividad se enmarca en un contexto internacional donde la demanda global y política comercial, especialmente en Estados Unidos, influyen en la recuperación de ciertos sectores como la industria farmacéutica, considerada una de las más beneficiadas por el giro comercial del país vecino. A corto plazo, la industria mexicana enfrenta desafíos para mantener estabilidad laboral y producción, ante una tendencia a la baja en empleo y volumen de bienes elaborados.
