Cientos de ciudadanos ingresaron al Palacio de Michoacán en una protesta que exige respuestas por el asesinato del edil de Uruapan, en medio de reclamos contra la delincuencia. Este domingo, una movilización ciudadana en Morelia culminó con la toma del Palacio de Gobierno de Michoacán, en un acto que empezó como una marcha pacífica para exigir justicia por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. La protesta, que reunió a habitantes, comerciantes y simpatizantes del funcionario, se convirtió en un acto de indignación que provocó daños en la sede del ejecutivo estatal, tras la irrupción de un grupo de manifestantes. La protesta inició en el Jardín Morelos y avanzó hacia el Palacio, donde algunos asistentes forzaron las puertas principales y expresaron su rechazo al gobierno estatal y a las autoridades responsables de garantizar la seguridad. Durante la toma, se lograron colocar carteles y lanzar consignas contra el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y el partido Morena, exigiendo justicia y mayor protección contra la violencia. Esta movilización se sumó a una serie de manifestaciones en diferentes municipios de Michoacán, en respuesta al asesinato del edil, ocurrido en la noche del 1 de noviembre, cuando fue atacado a balazos mientras inauguraba un evento en Uruapan. Carlos Manzo, de 40 años, había ganado reconocimiento por su lucha contra el crimen organizado y denuncias sobre vínculos entre criminales y funcionarios, lo que incrementó cuanto la tensión social y la percepción de inseguridad en la región. El acto violento en Uruapan dejó a otras personas heridas, incluido un regidor y un escolta, y llevó a las autoridades a detener a presuntos responsables, uno de los cuales falleció en el lugar. La delincuencia ha golpeado duramente a Michoacán en los últimos años, enfrentando el desafío de combatir a grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación, mientras la comunidad exige acciones concretas para proteger a sus líderes y ciudadanos. Este incidente marca
