La magistrada María Emilia Molina denuncia dificultades en su trabajo y cambios forzados, reafirmando su compromiso con la justicia desde otro espacio.
En medio de un entorno marcado por cambios internos y presiones institucionales, la magistrada María Emilia Molina decidió presentar su renuncia tras experimentar un clima de presión y desgaste en el Poder Judicial. La jueza expresó que el manejo de su adscripción y las solicitudes médicas respondieron a un patrón que busca disciplinar y dilatar su labor, en un contexto donde su compromiso con la justicia ha sido constante y transparente. La especialista, además presidenta de la Asociación Mexicana de Juzgadoras, enfrentó obstáculos derivados de cambios administrativos y una salud afectada por el entorno institucional, lo que la llevó a solicitar una licencia sin goce de sueldo, la cual fue negada, forzándola a abandonar su cargo como la única opción viable. Su renuncia se inscribe en un escenario donde activistas y profesionales del derecho denuncian irregularidades y acciones que vulneran la dignidad del servicio judicial. La magistrada se pronunció en favor de la justicia y la igualdad, reafirmando que su lucha trasciende cargos y adscripciones, sucediendo desde otros ámbitos con la misma convicción y principios. La situación se desarrolla en el marco de cambios recientes en el Poder Judicial, donde nuevas designaciones y reestructuraciones generan incertidumbre respecto a la experiencia y honestidad en la impartición de justicia en el país.
