Activistas en Puerto Rico exigen el cese del uso militar de los terrenos de la antigua Base Naval Roosevelt Roads, ubicada en Ceiba. Aseguran que la situación representa un grave problema ambiental y pone en riesgo los recursos hídricos esenciales para la población local.
Datos clave
- Quién: Activistas de "Madres contra la Guerra" lideradas por Santiago Hernández
- Qué: Rechazo al uso militar de la Base Naval Roosevelt Roads
- Dónde: Ceiba, Puerto Rico
- Cuándo: Durante una manifestación reciente
Santiago Hernández, portavoz de la organización, destacó que la Base Naval alberga 82 áreas contaminadas, según informes de la Agencia de Protección Ambiental y el Departamento de la Armada de Estados Unidos. Estas zonas presentan metales pesados, hidrocarburos y compuestos perfluorados, generando serios riesgos para el ecosistema local y las comunidades cercanas. También exigió la publicación de un informe actualizado sobre el estado de los suelos y aguas subterráneas de la zona.
Los activistas expresan su preocupación por el uso de recursos hídricos en instalaciones militares, mientras muchas comunidades puertorriqueñas carecen de agua potable. Santiago Hernández argumentó que, mientras el personal militar recibe suministro de agua, miles de familias en la isla están en crisis por el acceso a este recurso vital. Resaltó que el agua debe ser prioridad para las necesidades de los ciudadanos en lugar de ser destinada al funcionamiento de la infraestructura militar.
¿Qué acciones están tomando las activistas?
Las activistas reclaman una transformación de los terrenos militares en un espacio destinado al desarrollo sostenible que beneficie a las comunidades de Ceiba, Naguabo y el resto de la isla. La idea es promover la conservación del medio ambiente y generar empleos locales en lugar de permitir que estos terrenos continúen siendo utilizados para fines bélicos.
¿Qué proponen para el futuro de Puerto Rico?
Exigen que Puerto Rico se convierta en un "puente de solidaridad" y no en una plataforma para agresiones militares. Esto incluye la protección de los recursos naturales y el compromiso de no permitir que la isla sea utilizada para intervenciones bélicas, promoviendo en su lugar la educación y la investigación científica.
La manifestación representa un llamado a la unión entre diversas organizaciones sociales, ambientales y de derechos humanos, con el objetivo de preservar el territorio puertorriqueño y sus recursos.
Con información de tercerainformacion.es

