Luz Ballestero, una destacada figura de la moda argentina, ha declarado que la industria textil en el país se encuentra en crisis. Desde la creación de su marca L-B, hace más de quince años, ha trabajado para promover el diseño local. Su propuesta ha evolucionado, pero mantiene intacto su compromiso con la producción a pequeña escala y el uso de materiales nacionales.
La diseñadora de 43 años reconoce que ha enfrentado múltiples desafíos en su camino, incluyendo la dificultad de conseguir insumos y mano de obra calificada. Aunque incorpora telas importadas debido a la falta de calidad en la producción local, asegura que todo el proceso de confección se realiza en Argentina, apoyando a trabajadores nacionales en el desarrollo de sus prendas.
Ballestero reflexiona sobre la escasez de buenos proveedores en el sector, una situación que afecta la calidad y continuidad del diseño local. A pesar de los obstáculos, la diseñadora observa un interés creciente en recuperar oficios tradicionales en la moda, impulsado por la educación en universidades y talleres que fomentan competencias específicas.
Durante la pandemia, su negocio experimentó un notable crecimiento, impulsado en parte por el apoyo de su esposo, quien se unió a la gestión de la marca. Esto le permitió enfocarse en aspectos creativos mientras su pareja se encargaba de áreas administrativas y de marketing.
Con una marca que se ha mantenido fiel a sus raíces, Luz Ballestero se adapta a un mercado cambiante, con el objetivo de seguir reivindicando el diseño argentino a pesar de las dificultades del entorno económico.
Con información de clarin.com

