El incremento del consumo de drogas sintéticas y sustancias desconocidas replantea los métodos de recuperación tradicionales desde 1935 en México y el mundo.
La epidemia de adicciones en México ha evolucionado notablemente en las últimas décadas, poniendo a prueba los programas tradicionales de rehabilitación. Mientras que en los inicios del siglo XX los grupos de apoyo se enfocaban en personas con dependencia exclusiva al alcohol, en la actualidad predominan quienes enfrentan drogas sintéticas, como el cristal, la cocaína y el crack, así como sustancias de fabricación artesanal y desconocida. Esta transformación genera un desafío mayor para instituciones como Alcohólicos Anónimos, que mantienen sus novedosos métodos desde 1935, pero deben adaptarse a un panorama donde el daño químico y psicológico es más severo y complejo. La prevalencia del cristal se vio agravada durante la pandemia, con un incremento del 218% en su consumo, afectando principalmente a jóvenes y adolescentes, muchos de los cuales jamás probaron alcohol. La descoordinación en el tratamiento y la falta de una estrategia específica para estas nuevas sustancias complican los esfuerzos de recuperación. Sin embargo, los grupos de ayuda continúan promoviendo los 12 pasos, adaptándose en lo posible a estas nuevas realidades, en un esfuerzo por salvar vidas frente a un escenario que cambia rápidamente y requiere respuestas más integrales y especializadas.
