Ciudad de México. – Modelos climáticos anticipan la posible llegada de un evento intenso de El Niño en 2026, lo que trae consigo incertidumbre para Latinoamérica. Países como Perú y Ecuador ya enfrentan efectos de calentamiento oceánico, mientras que Colombia y México podrían experimentar sequías severas y aumento de la actividad ciclónica.
En Perú, el fenómeno está en marcha, con un aumento de la temperatura del mar que ha llegado entre 1.5 y 2 grados centígrados por encima de lo normal. Esto genera preocupaciones sobre el incremento de lluvias intensas y los riesgos asociados, como inundaciones y deslizamientos de tierra. Expertos subrayan la necesidad de estar preparados para mitigar los efectos adversos.
Alejandro Jaramillo Moreno, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), destaca la importancia de anticipar la magnitud de El Niño. Pese a que las advertencias son claras, la comunidad científica enfrenta la barrera de predictibilidad que dificulta la confirmación del fenómeno. Los pronósticos más confiables podrían comenzar a delinearse hacia mediados de año.
Los impactos de un fenómeno como El Niño no solo afectan el clima, sino que también repercuten en campos esenciales como la agricultura, la energía y la salud pública. Las condiciones afectan de manera desigual a los países, donde los sectores vulnerables pueden sufrir las consecuencias más severas. La gestión adecuada de recursos hídricos y políticas preventivas son cruciales.
La comunidad científica continúa evaluando los posibles efectos en diferentes regiones, mientras se insta a los gobiernos a fortalecer sus planes de respuesta ante eventos climáticos extremos. Prepararse ante la llegada de El Niño es fundamental para minimizar sus repercusiones sociales y económicas en el continente.

