El SAT requiere reportar depósitos en efectivo superiores a 15,000 pesos mensuales, pero mantener un buen control y documentación puede prevenir problemas legales. En México, aunque recibir dinero en efectivo en una cuenta bancaria no es ilegal, existen regulaciones que pueden activar alertas fiscales si no se cumplen ciertas condiciones. A partir de 2022, las instituciones financieras tienen la obligación de reportar al Servicio de Administración Tributaria (SAT) todos los depósitos en efectivo que superen los 15,000 pesos en un mes, sin importar si las operaciones se realizan en moneda nacional o extranjera. Este proceso, que antes era anual, ahora se realiza de manera mensual, tras la reforma al Artículo 55 de la Ley del Impuesto sobre la Renta. Es importante aclarar que el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE) dejó de aplicarse en 2014, por lo que los bancos solo reportan estos movimientos, pero no cobran impuestos directamente por ellos. No obstante, el SAT puede solicitar información sobre cualquier depósito, independientemente del monto, si detecta irregularidades o sospechas en las operaciones. Por ello, es fundamental justificar siempre el origen de los fondos y mantener una correcta documentación que respalde cada movimiento. Asimismo, el concepto utilizado en las transferencias bancarias no influye en la fiscalización, ya que lo que realmente importa es la naturaleza de la transacción. Sin embargo, para evitar malentendidos o implicaciones legales, es recomendable abstenerse de emplear términos relacionados con actividades ilícitas o bromas en las conceptos de pago. La clave está en organizar y respaldar correctamente cada operación para cumplir con obligaciones fiscales y prevenir bloqueos o sanciones bancarias. Desde 2022, las autoridades financieras en México refuerzan la vigilancia sobre las operaciones en efectivo, promoviendo una mayor transparencia en el sistema financiero y ayudando a fortalecer la lucha contra la evasión fiscal y actividades
