El Congresista
Nacional

La limitación de la verticalización en la Ciudad de México frena las alturas de los edificios residenciales

La burocracia, costos y regulaciones en la Ciudad de México limitan la altura de nuevos edificios residenciales a unos 20 pisos, afectando su expansión vertical.

Por Redacción1 min de lectura
Compartir
Compartir esta nota

Los obstáculos en permisos, costos y normativas impiden que los nuevos rascacielos de vivienda superen los 20 pisos, afectando el crecimiento urbano. La expansión de la vivienda vertical en la Ciudad de México enfrenta múltiples barreras que han frenado el crecimiento de edificios de alta altura. Uno de los principales obstáculos radica en los procesos administrativos: tramitar permisos y licencias puede tardar de uno a tres años, dependiendo del tamaño del proyecto, lo que genera costos financieros significativos para los desarrolladores. Además, los costos de construcción han experimentado un incremento superior al 50 % desde la pandemia, debido a interrupciones en las cadenas de suministro y las estrictas normativas locales. Las regulaciones en la capital son de las más rigurosas del mundo, especialmente considerando su actividad sísmica y su terreno lacustre, lo que encarece la ingeniería y construcción de torres altas. Muchas veces, las comunidades cercanas a los proyectos muestran resistencia, lo que genera incertidumbre y riesgos adicionales que retrasan o cancelan los planes. Por otro lado, los instrumentos de planificación urbana que permitían aumentar la densidad en ciertas áreas se han limitado en los últimos años. La administración actual ha aprobado menos solicitudes para reconfiguración de lotes y alturas elevadas comparado con administraciones anteriores, reduciendo así las posibilidades de elevar la infraestructura vertical. Finalmente, el plazo de construcción y financiamiento también juega un papel clave. La edificación de un rascacielos puede tomar más de cuatro años, mientras que un edificio de menor altura se realiza en menos tiempo, con menores costos financieros. Esto desincentiva la inversión en proyectos de gran escala, limitando el horizonte de crecimiento de la ciudad. El resultado de estos obstáculos es que la mayoría de los nuevos desarrollos residenciales en la capital no superan los 20 pisos, lo que reduce la densidad y puede limitar e

¿Te gustó esta nota?
Compartir esta nota