Ciudad del Vaticano. – En la Audiencia General del miércoles 11 de febrero, el Papa León XIV instó a los fieles a distinguir entre el ruido mundano y el mensaje divino. Durante su catequesis en la Plaza de San Pedro, subrayó que muchas palabras en la sociedad son vacías, y enfatizó la relevancia de la Sagrada Escritura en la vida cristiana.
León XIV describió la Palabra de Dios como fuente de sentido y verdad, calificándola de “siempre nueva” e “inexhaurible”. En su reflexión, el Papa explicó que la Iglesia es el espacio natural para las Escrituras, las cuales surgen del pueblo de Dios y están destinadas a este. Comparó a la comunidad cristiana con un “hábitat” donde la Biblia puede dar fruto en la vida de fe.
El Pontífice recordó a los obispos que el Concilio Vaticano II subrayó la veneración de las Escrituras, equiparándola con la reverencia hacia el Cuerpo de Cristo. Afirmó que las Escrituras, junto con la Sagrada Tradición, son fundamentales para la fe de la Iglesia. Este acercamiento debe realizarse especialmente en la Sagrada Liturgia, donde se nutre al pueblo con la “mesa de la Palabra”.
León XIV también citó la Exhortación “Verbum Domini” de Benedicto XVI, resaltando que el verdadero entendimiento de las Escrituras surge de la vida de la Iglesia y debe estar vinculado a la fe eclesial. La lectura de los textos sagrados busca no solo el conocimiento, sino el establecimiento de un diálogo personal con Dios y el encuentro con Cristo.
En su cierre, León XIV abordó la saturación de información en la actualidad, advirtiendo que, aunque se escuchen “palabras del sabio”, muchas carecen de profundidad. Afirmó que la Palabra de Dios alimenta la fe de la comunidad y la impulsa hacia una evangelización activa, resaltando la necesidad de un compromiso más profundo con las Escrituras.

