La victoria de Fernández refleja un deseo de cambios rápidos ante la inseguridad creciente en el país.
Laura Fernández ha sido electa presidenta de Costa Rica en una primera vuelta histórica, superando el 40% de los votos. La candidata del Partido Pueblo Soberano, apoyada por el presidente Rodrigo Chaves, prometió un enfoque de “mano dura” ante el creciente crimen organizado. Su campaña, prolongada desde la administración de Chaves, enfatizó la continuidad de políticas y beneficios. Además, su propuesta resonó en áreas con desigualdad social, donde el descontento se ha acumulado. Con un presupuesto de campaña significativo, Fernández logró absorber el capital político del presidente saliente, lo que le permitió una victoria decisiva en un contexto electoral fragmentado, donde otros candidatos no lograron unirse en un frente común efectivo.

