El Ayuntamiento de La Llagosta ha lanzado un concurso para seleccionar el cartel oficial de la Festa Major 2026, ofreciendo un premio de 800 euros al diseño elegido. Esta convocatoria incluye la condición de que la propuesta ganadora se convertirá en la imagen gráfica de la festividad, la cual deberá adaptarse a diversos soportes.
Este certamen también presenta un aspecto controvertido: las propuestas finalistas serán sometidas a votación popular, lo que puede desviar la atención de la calidad artística hacia las conexiones personales de los participantes. Esta metodología plantea un dilema sobre cómo se valoran los trabajos creativos en el ámbito público.
La convocatoria especifica que el ganador deberá realizar adaptaciones adicionales para las diferentes aplicaciones del cartel, lo que implica que el premio no solo cubre el diseño inicial. Aunque se reconoce que es positivo ofrecer recompensas económicas, la cantidad de 800 euros se considera insuficiente para el trabajo que conlleva desarrollar una imagen completa para un evento municipal.
El proceso de selección incluye una primera evaluación por parte de un jurado que considerará la creatividad y el impacto visual. Posteriormente, la votación pública se realizará entre habitantes mayores de 16 años registrados en La Llagosta. Sin embargo, este enfoque puede tener el efecto de que la calidad del diseño se vea eclipsada por las influencias, como la capacidad de los artistas para movilizar el apoyo de su círculo cercano.
El caso de La Llagosta refleja una tendencia común en administraciones públicas, donde el diseño gráfico se aborda de manera informal, a menudo utilizando concursos como soluciones económicas en lugar de contratar a profesionales de manera directa. Para abordar la necesidad de una imagen gráfica, resulta más efectivo y justo establecer un proceso de contratación que incluya un presupuesto adecuado y condiciones claras.
Con información de graffica.info

