El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, ha declarado a su gabinete que no planea dimitir, a pesar de las crecientes presiones dentro del Partido Laborista para que lo haga. Estos llamados han aumentado tras los resultados adversos en las recientes elecciones municipales y regionales.
Starmer subrayó que el partido cuenta con un mecanismo interno para cuestionar a su líder que no ha sido activado. Se requieren 81 diputados para forzar unas elecciones primarias y, hasta el momento, no se ha alcanzado esa cifra. Según el primer ministro, la inestabilidad podría tener repercusiones económicas para el país.
El líder laborista enfrenta una creciente presión luego de la actuación del partido en las elecciones recientes, donde resultó en una sonora derrota ante los populistas de Reform UK y los nacionalistas de Escocia y Gales. En respuesta a estos resultados, 78 diputados han solicitado su dimisión, destacándose las voces de la ministra del Interior, Shabana Mahmood, y la ministra de Exteriores, Yvette Cooper.
Minutos antes de la reunión del gabinete, Miatta Fahnbulleh, secretaria de Estado de Vivienda, presentó su dimisión y urgió a Starmer a “hacer lo correcto” renunciando a su cargo. A pesar de esas presiones, el primer ministro se prepara para presentar su programa de gobierno en el "discurso del rey", que delineará los planes del gabinete para los próximos meses.
“Es fundamental que continuemos gobernando”, afirmó Starmer ante sus colegas. Con la mirada puesta en el futuro, el primer ministro busca estabilizar su liderazgo y satisfacer las expectativas del país.
Con información de elnacional.com

