Juan Andrés Bozzano, un jubilado de 61 años, denuncia que su búsqueda de paz en Villarrica, Departamento del Guairá, se ha visto interrumpida por el ruido constante de una criptominera localizada cerca de su hogar. Desde junio de 2024, este sonido, descrito como el de una turbina de avión, no solo ha alterado su tranquilidad, sino que ha impactado su salud y la de su familia.
El hombre, quien solía disfrutar de la calma en su nuevo vecindario, ha presentado quejas ante la Municipalidad y la Secretaría de Medio Ambiente, tras identificar la fuente del sonido como la empresa Bitfarms. Su denuncia ha resonado en redes sociales, conectándolo con otras familias que experimentan el mismo problema de contaminación acústica.
Las mediciones reveladas por autoridades ambientales confirman que los niveles de ruido superan los 100 decibeles, lo que agrava problemas de salud como hipertensión y tinnitus que Bozzano ya padecía. Esta situación no solo lo afecta a él, sino también a sus hijos y mascotas, que presentan signos de estrés y alteraciones conductuales.
En noviembre de 2025, el Ministerio Público imputó al ex gerente de la empresa por contaminación sonora, pero el proceso ha sufrido dilaciones constantes. A pesar de que la empresa informó de una reducción del ruido, los vecinos sostienen que los disturbios persisten, generando un ambiente de ansiedad y malestar.
Otras personas del barrio, como Denice Báez, enfrentan problemas similares con el ruido de la misma criptominera. Ellos también han buscado ayuda municipal, pero las soluciones tan solo han sido parcialmente efectivas. La profesional de salud mental, Luz Aranda, advirtió sobre el impacto de la exposición a estos ruidos en la salud de los residentes, señalando que puede conducir a serios problemas psicológicos y físicos si no se mitiga la contaminación sonora.
Con información de ultimahora.com

