La gestión del Fondo de Desastres Naturales presenta retrasos, sobrecostos y casos de corrupción que afectan la atención a las comunidades afectadas. La administración del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) ha enfrentado críticas por su alta burocracia, retrasos y prácticas irregulares que limitan su eficacia. Históricamente, la tramitación de recursos para emergencias puede tardar hasta cuatro meses, dificultando la atención oportuna a las comunidades afectadas por fenómenos como olas de calor, lluvias intensas o inundaciones. Además, informes recientes señalan que en períodos electorales se han registrado excesos en el presupuesto destinado a desastres, con cientos de millones de pesos concentrados en eventos meteorológicos extremos. La Auditoría Superior de la Federación ha publicado evaluaciones que indican que el fondo es opaco, reactivo en lugar de preventivo, y que ha promovido actos de corrupción ligados a compras sobrevaloradas, desviaciones de recursos y beneficiarios no autorizados. Los antecedentes muestran que en administraciones anteriores también existieron irregularidades significativas, incluyendo compras a precios extraordinariamente altos y la utilización de empresas cercanas a talleres mecánicos o estacionamientos. La crisis del Fonden evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de transparencia y eficiencia en la gestión de recursos para emergencias, garantizando una atención eficaz y honesta a la ciudadanía afectada.
