La administración actual elimina fideicomisos opacos para atender emergencias, tras décadas de desvíos y malos manejos en el manejo de recursos públicos.
Durante varias administraciones presidenciales, el Fondo de Desastres Naturales (Fonden) quedó empañado por prácticas irregulares y un uso indebido de los recursos públicos destinados a atender emergencias. En el sexenio de Vicente Fox, proliferaron denuncias por desvíos de fondos en compras expresamente justificadas por fuerza mayor, además de sanciones a funcionarios por sobreprecios en medicamentos y materiales. La gestión de Felipe Calderón también reveló casos de triangulación de recursos, con fondos desviados para fines políticos y personales, incluyendo el uso de recursos para cubrir déficits estatales en estados como Veracruz y Tabasco. Durante el mandato de Enrique Peña Nieto, las investigaciones documentaron retrasos en la entrega de obras y gastos excesivos en programas de reconstrucción tras fenómenos meteorológicos y sismos, con varias unidades afectadas aún sin rehabilitar. Los fideicomisos creados en ese periodo se manejaron sin transparencia, generando corrupción e impunidad. La administración de Andrés Manuel López Obrador propone un cambio radical al canalizar recursos de forma directa a las víctimas, haciendo a un lado los fideicomisos y garantizando que el dinero llegue de manera transparente y rápida a las personas afectadas por desastres naturales, como se evidenció con los recientes huracanes de 2023 y 2024.
