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La inversión y el consumo en México muestran debilidad en el primer semestre

La inversión y el consumo en México muestran debilidad en los primeros meses del año, afectando las perspectivas de crecimiento para 2025.

Por Redacción1 min de lectura
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La caída en la inversión fija y el modesto crecimiento del consumo reflejan un panorama económico desafiante para el país durante los primeros seis meses del año. La economía mexicana enfrenta un escenario de desaceleración, con indicadores que evidencian la poca fortaleza de sus motores principales. La inversión fija bruta experimentó una caída de 1.4% en junio y acumuló un desplome de casi 7% en el primer semestre, manteniéndose en terreno negativo por décimo mes consecutivo. La principal aportación a esta tendencia proviene de la obra no residencial, que en un año registró una bajada de 33.3% anual, afectada por recortes en infraestructura y proyectos industriales públicos y privados. Aunque la construcción residencial mostró un crecimiento de 12%, no logró compensar el descenso en obras públicas. Por su parte, el gasto en maquinaria y equipo también se contrajo en doble dígito, con una disminución anual del 11.4%, impulsada por una caída del 13.2% en bienes nacionales y del 9.6% en importados. Estos datos reflejan las incertidumbres que enfrentan los empresarios, derivadas de problemas en el comercio con Estados Unidos, que sigue siendo el principal mercado del país, así como de preocupaciones sobre el Estado de Derecho y la inversión pública. En contraste, el consumo privado presentó un pequeño aumento en junio, con un alza mensual de 0.8% y un crecimiento anual de 1.1%. Sin embargo, este repunte se sustentó principalmente en los bienes importados, cuyo gasto subió 4.8%, mientras la demanda de productos nacionales permaneció casi estable. A nivel acumulado, el consumo total aún muestra una contracción del 0.5%, señalando una economía influenciada por la incertidumbre y la debilidad en sus principales impulsos. Este panorama, caracterizado por diez meses consecutivos de caída en inversión y un consumo que aún no supera los niveles del inicio del año, genera dudas sobre la capacidad del gasto interno para sostener un crecimiento superior al 1% en 2025, en medio d

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