A pesar de las declaraciones oficiales, los datos muestran que las inversiones en el sector energético se redujeron significativamente, afectando la economía y la expectativa de crecimiento.
En el último mes, las inversiones en el segmento energético que incluye a Vaca Muerta experimentaron una contracción significativa, con una caída cercana a los mil millones de dólares. Aunque las autoridades económicas comunicaron una expansión en los proyectos petroleros y de gas, los datos revelan una realidad distinta: las inversiones efectivas y los desembolsos de divisas son muy inferiores a las cifras prometidas. La inversión extranjera directa en energía cayó en casi mil millones en lo que va de 2025, y los fondos comprometidos en los proyectos del régimen de inversión conjunta (RIGI) apenas alcanzan los 200 millones de dólares anuales en promedio, en un contexto de superávit cambiario récord. La percepción de una “ola inversora” no coincide con las salidas reales de capital y el escaso impacto en la economía, evidenciado por un crecimiento del 2,9% en actividades relacionadas, principalmente impulsado por sectores no generadores de empleo ni desarrollo sustentable. La diferencia entre las promesas oficiales y los hechos refleja desafíos importantes para la economía de Vaca Muerta y la política energética del país.
