La inversión en proyectos de infraestructura en México sufrió una caída histórica en julio, reflejando cambios en prioridades gubernamentales y el contexto económico.
En julio de este año, la inversión destinada a obras públicas en México registró una reducción significativa, alcanzando una caída del 72.1% en los recursos específicos destinados a proyectos concretos, en comparación con el mismo mes de 2024. Mientras tanto, la inversión indirecta en el sector también sufrió una disminución del 54.1%, reflejando una desaceleración en la actividad constructora del país. Esta caída coincide con un contexto en el que la economía del sector construcción ha mostrado signos de debilitamiento, con una contracción del 6.2% en el Producto Interno Bruto de la actividad entre finales de 2023 y principios de 2025, en contraste con un crecimiento económico nacional del 0.6%. La tendencia se atribuye a la priorización de políticas fiscales orientadas a transferencias directas a hogares, dejando en segundo plano los grandes proyectos de inversión pública. Análisis especializados indican que los elevados niveles de inversión en infraestructura en años anteriores, impulsados por obras emblemáticas como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, Dos Bocas y el Tren Maya, pudieron haber contribuido a un período de auge que ahora está siendo reevaluado ante nuevas estrategias de gasto público.
Este fenómeno refleja un cambio en la política económica del país, que podría tener implicaciones a largo plazo en la recuperación del sector de la construcción y en el impulso de la infraestructura nacional.
