La disminución en la inversión, junto a una posible recesión técnica, pone en riesgo la recuperación económica del país, según analistas. En el último año, México ha enfrentado una notable desaceleración en su inversión fija, indicador que refleja el valor de bienes duraderos adquiridos por las empresas para fortalecer su capacidad productiva. La formación bruta de capital fijo bajó aproximadamente un 8 %, afectando gravemente sectores clave como la construcción y la maquinaria. Específicamente, la inversión en construcción ha registrado trece meses consecutivos de caída, con un descenso cercano al 7 % hasta agosto, mientras que la adquisición de maquinaria y equipo ha reducido su volumen en más del 10.5 % en igual período. Este panorama evidencia que la inversión nacional se ha contraído casi un 9.2 %, y la inversión proveniente del extranjero ha disminuido un 11.9 %, días en que la incertidumbre económica global y factores internos mantienen en duda la recuperación del país. De acuerdo con analistas, la tendencia actual podría desencadenar una recesión técnica, situación que complicaría aún más los esfuerzos por estabilizar la economía mexicana, afectada por diversos desafíos internos y externos en los mercados internacionales. Es importante destacar que la inversión en bienes duraderos es un indicador vital para entender el crecimiento económico a mediano plazo. La persistente caída en estos componentes refleja una menor expectativa de expansión por parte de los sectores productivos, situación que requiere medidas económicas oportunas para revertir el escenario. Por otra parte, la coyuntura económica internacional, marcada por la inflación, tasas de interés elevadas y tensiones comerciales, continúa influyendo negativamente en las decisiones de inversión en el país latinoamericano. La recuperación económica global aún enfrenta obstáculos importantes, lo que hace imprescindible mayor apoyo gubernamental y privado para revertir estas tendencias y promover un entorn
