A pesar de un incremento del 80% en el presupuesto para 2026, expertos advierten que no cubre las necesidades de infraestructura para potenciar la llegada de inversiones en el sector.
La planificación presupuestal para 2026 en México contempla un aumento del 80% en los recursos destinados a la Secretaría de Energía, alcanzando aproximadamente 267,4 mil millones de pesos. Sin embargo, la mayor parte de estos recursos está dirigida a Pemex, dejando una insuficiente inversión en infraestructura energética que limite el potencial competitivo del país. La escasez de inversión en líneas de transmisión y distribución representa un obstáculo para satisfacer la demanda en el norte del país, una región clave para mejorar la manufactura y aprovechar ventajas logísticas y comerciales con Estados Unidos.
El contexto internacional señala que la competitividad mexicana en la importación y exportación puede fortalecerse si se mejora la infraestructura energética y se reducen los cuellos de botella. Países como China, Indonesia y Vietnam enfrentan aranceles de hasta el 30%, mientras México mantiene tasas entre el 8 y 9%, lo que resalta la importancia de optimizar las condiciones en el país para atraer y consolidar inversiones extranjeras. La falta de inversión suficiente en el sector energético también se vincula a obstáculos regulatorios y a la incertidumbre judicial que complican la ejecución de proyectos a largo plazo.
El aumento presupuestal no parece suficiente para cubrir estas necesidades, considerando que los fondos destinados a proyectos de generación y transmisión en el marco del Plan México aún enfrentan retos para cumplir las metas establecidas para 2030. La insuficiencia de recursos puede limitar el crecimiento económico y la competitividad de México en el mercado regional y global, resaltando la necesidad de ampliar las inversiones en infraestructura energética para aprovechar plenamente su posición geográfica estratégica.
