La capital enfrentó su peor inundación en 1951 y las lluvias intensas de 2023 evidencian vulnerabilidades La Ciudad de México sufrió una de sus mayores inundaciones el 15 de julio de 1951, cuando una fuerte lluvia provocó que el Zócalo se convirtiera en un lago, con niveles de hasta dos metros en zonas bajas. Durante esa emergencia, los ciudadanos utilizaron lanchas de madera y balsas de hule para desplazarse, y la inundación duró aproximadamente tres meses, afectando a más de la mitad de los tres millones de habitantes del entonces Distrito Federal. El evento fue causado por lluvias intensas, desbordamiento de los ríos Consulado y San Joaquín, además de fallas en el sistema de drenaje, agravadas por la presencia de "tapones de grasa" en las redes, producto de la actividad industrial y ferroviaria de la época. En respuesta, las autoridades capitalinas implementaron obras como la entubación del río Churubusco, construcción de cárcamos y plantas de bombeo, y ampliaciones en la capacidad hidráulica. Históricamente, la ciudad ha registrado otras inundaciones significativas, incluyendo una en 1629 que duró cinco años y que motivó incluso un proyecto de traslado de la capital colonial a Coyoacán, que no se concretó por su alto costo. La leyenda de Tláloc, dios mexica de la lluvia, aún perdura en la cultura popular, recordando la importancia de las lluvias en la cosmovisión prehispánica. En los últimos días, la Ciudad de México enfrentó lluvias intensas, con registros superiores a 84 milímetros en el Zócalo, la mayor cantidad en la temporada, lo que provocó encharcamientos y afectaciones en diversas alcaldías. La Secretaría de Gestión Integral del Agua informó que en solo 20 minutos cayeron 50 milímetros de lluvia, dificultando el tránsito y causando incidentes en zonas emblemáticas. El gobierno capitalino cuenta con un programa de atención y prevención en temporada de lluvias, en un esfuerzo por reducir riesgos, aunque las condiciones de infraestructura siguen siendo un d
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